viernes, 20 de junio de 2014

--- Acariciaba su quietud ----------------------------------------------------------- Gracias por tu tiempo.

Acariciaba su quietud


Nos amargábamos las gargantas con humo mentolado, éste se encaramaba ferozmente en el techo y desde allá nos ladraba, nos mantenía despiertos y con la necesidad de no someternos a los vaivenes de la noche líquida para seguir disfrutando de la sal en nuestros cuerpos de náufragos, bebiéndonos hasta delirar.

   Yo acariciaba su quietud, mientras veía desde mi inquietud de sonámbulo su perfil de Luna, su perfil de oriente bellamente dibujado sobre la almohada.

   Pensaba que ahora están ocultos pero aún en sueños sus ojos son atentos, me atienden en esta vigilia, y yo con sólo recordar su reflejo cuando se beben la luz a sorbos y les nace ese color abismal, me siento simultáneo a la parsimonia de su exhalación perfumada.
La sentía navegar aquella marea que hacía ondear sus labios a ratos, y ella se estremecía pues desde su pecho la calentaba el rescoldo del delirio que la trajo hasta esta orilla, hasta estos brazos que acariciaban su quietud.

   Habíamos estado tan solos antes de venir a compartir esta noche que se ha zafado del bolsillo de un Dios cualquiera.

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