Intenciones
Vieras que te pienso y en
seguida te niego el hospedaje, te devuelvo sin rumbo, viajera absorta de la
travesía endeble en la que te obligo a participar. Te mando llamar desde la
desesperanza de mi mente y al ver que con eso me divierto pronto te hago parar.
Pero vienes con una inercia implacable y no puedo evitar que tu presencia me
alerte, distingo en ti el disfraz con el que quise verte y tiemblo. Ocupas un
lugar desde el cual no puedo verte, detrás de mis intenciones. Y en esa
forma de pensarte encuentro, quizá, la hebra que me guía a una existencia
paralela y verdadera, la otredad de mi recurrente invitación, la razón misma de
que te llame a mitad de una sonrisa.
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